miércoles, noviembre 16, 2011

Vota a nadie: abstención y participación en el #20N

La participación en cualquier proceso electoral (y en la vida política en general) constituye uno de los elementos esenciales de la vida democrática. Desde un punto de vista normativo, la literatura ha identificado la consecución de una participación política y electoral elevada como uno de los requisitos necesarios para conferir legitimidad y dotar de eficacia al sistema político.

Desde el restablecimiento de la democracia en España, el grado de participación electoral ha variado notablemente en función del momento en que se celebraron las elecciones, el tipo de convocatoria y el área geográfica. A la par con la creciente consolidación de la democracia española, la ciencia política española ha generado varios estudios sobre la abstención electoral en nuestro país (y, de manera general, sobre los niveles de participación política) de índole diversa.

En todos estos estudios queda patente como los votantes tradicionalmente cercanos a un partido o bloque ideológico determinado raramente deciden votar por un candidato o lista electoral que no constituya su primera preferencia. Por otro lado, aquellos votantes descontentos con la campaña o gestión gubernamental del partido con el que simpatizan castigan a este último mediante la abstención. Por la misma razón, la movilización de toda la base de sus electores potenciales constituye una de las claves de la victoria electoral de un partido político.

Llegado este momento ¿Qué es lo que mueve o promueve a la asbtención?. En este sentido existe una teoría universal apoyada por un alto número de politólogos. Por un lado, en cualquier país del mundo hay desigualdad social y económica y los estudios han demostrado siempre que los votantes tienen un estatus más alto que los abstencionistas. Hay por tanto una correlación entre el nivel de renta y de formación con la participación. Cuando la participación sube, los que se están movilizando mayoritariamente son los que tienen menos recursos, los cuales suelen ser más partidarios de votar a partidos socialdemócratas. Este primer mecanismo confirmaría que la abstención perjudica mayoritariamente a la izquierda.

El segundo engranaje de este entramado es el que asume que si la participación sube son malas noticias para el Gobierno. La gente se moviliza más cuando no está satisfecha con la situación política y económica. Entonces el partido del Ejecutivo pierde votos y la oposición tiene posibilidades de ganar. Cuando el PSOE está en el Gobierno, la subida de la participación le perjudica en ese sentido, pero, a la vez, le beneficia que suelen ser votantes suyos los que se han movilizado. Cuando el PP está en el Gobierno y cae la participación es estupendo para él, como paso en 2000.

                                                                                                                            FUENTE: elpais.com
Es ahora cuando podemos entender la “efusividad” y el entusiasmo que muestra el PSOE para que los ciudadanos vayan a votar el próximo #20N. Sin lugar a dudas en estos comicios tienes mucho que perder. Algunos expertos (@nmichavila) afirman que se estiman una pérdida aproximada de 3 millones de votos, de los cuales un millón se quedarán en casa, el otro le será infiel y votará al PP y el otro restante se repartirá entre formaciones minoritarias (EU, CiU, UPyD, Compromis).

Ni siquiera la influencia del movimiento 15M parece clara a la hora de aplicarla a la abstención. En las municipales de mayo, cuando este fenómeno alcanzaba su momento más álgido, de 35 millones de españoles convocados votaron casi 23 millones. En este sentido son muchos los que afirman que se producirá una derivación del voto de los "indignados" a candidaturas concretas, dejando fuera a los dos grandes partidos, cuyo bipartidismo reprueban con fuerza.

Y si hablamos de participación electoral no podemos olvidar aquellos votos que no se destinan a candidatura: nos referimos al voto en blanco y el nulo. En cuanto al primero, cabe decir que en los últimos comicios del #22M el voto en blanco alcanzó su cota más alta en España cuando cerca de 600.000 españoles (584.469 votantes) siguieron esta opción, de manera que las generales del 20N serán una prueba para saber si este récord se supera o bajan estos votantes. Como predicción en este aspecto, la encuesta preelectoral del CIS de la semana pasada estimaba un porcentaje de voto en blanco del 2 %, algo inferior al 2,59 % registrado en los comicios locales.No podemos olvidar que el voto en blanco ha tenido siempre más éxito en los comicios municipales que en las elecciones a Cortes, a tenor de los datos oficiales del Ministerio del Interior.

Por otro lado, serán muchos los que opten por el voto nulo. Más de 387.000 votos se consideraron nulos en las últimas elecciones municipales y autonómicas, el 1,67 % de los sufragios emitidos. En este sentido, es difícil la interpretación electoral y sociológica de este tipo de sufragios: ¿Errores o decisión política intencionada? lo cierto es que esa cifra supuso un notable aumento respecto a anteriores convocatorias y todo apunta a que será una opción muy elegida este #20N.

1 comentario:

Dincer dijo...

Enhorabuena por tu análisis. Puntualizo: durante años nos han hecho creer que somos clase media-alta, ha habido gente que incluso pensaba que estaba en la cresta de ola (en cuanto a posición social se refiere), simplemente porque tenía un crédito de cientos de miles de euros para comprar: casa, coche,...
¿Será esta la causa de que ahora sea más difícil movilizar a las masas?
¿a quién le interesa crear estas falsas expectativas?
Ahora la gente con menos recursos culturales,pero con una expectativa de gran rico, se movilizará y votará al partido (que cree) que mejor le representa: la derecha.
Mal camino para mejorar el estado del bienestar que el pueblo busca.