El pasado jueves, 22 de mayo desde la Universitat Politècnica de València y la Asociación Valenciana de Politólogos (AVAPOL) organizamos la I Jornada de Liderazgo Público. Durante las diferentes ponencias, mesas redondas y paneles de opinión se analizó y reflexionó sobre las cualidades y características del nuevo liderazgo público.
Con le objetivo de resumir las diferentes ponencias de la jornada he redactado un decálogo del líder público. Estos son las 10 notas
predominantes a tomar en consideración:
Liderar
no significa mandar: Liderar también es servir, y sobre
todo, servir al ciudadano. La vocación de servicio público es condición sine
qua non de los líderes públicos.
Imperfección
del liderazgo: no hay líderes perfectos, es por eso
que los buenos líderes tratan de mejorar mediante el autoanálisis, el
entrenamiento y la formación especializada.
Dotes de
comunicación y motivación: una de
las finalidades del líder es la transmisión de
conocimientos, proyectos o ideas entre diferentes esferas y jerarquías
institucionales. Para ello ha de valerse de características como la motivación
y la persuasión.
Visión
de futuro: tan sólo aquellas personas que saben
definir cuál es su meta saben elegir bien el camino. El liderazgo actual ha de
estar conformado bajo las necesidades actuales de la ciudadanía, debe por ello
ser un liderazgo versátil y adaptable a las nuevas demandas ciudadanas.
Empoderamiento
del liderazgo: la habilidad de animar a los otros para
que trabajen en los cambios que se necesitan para lograr una determinada visión
es crucial para que la organización o la institución pueda cumplir con sus
competencias.
Intraemprendedurismo
público: cada vez son más las organizaciones públicas
que potencian el perfil del intraemprendedor entre sus
propios empleados. Este tipo de funcionarios públicos poseen una personalidad
distinta al funcionario estándar, con cualidades predominantes como la constancia,
la proactividad, la innovación y la pasión en el desempeño de sus labores
diárias.
Valores
humanistas del lider: no debemos olvidar la
perspectiva humanista que hemos de otorgarle al liderazgo público o político. Valores
como la humildad, el respeto o la honradez dotan de personalismo y de
legitimidad a los directivos públicos.
Trabajo
en equipo: un directivo público o un líder político no
pueden obviar las altas cualidades del equipo que les rodea. En muchas
ocasiones los consejos de su equipo le harán “ganar la partida”. En este
sentido la escucha activa y el compañerismo pueden jugar un papel crucial para
la resolución de los problemas.
Afán de
superación: en la esfera pública pero sobretodo en la
esfera política, el líder se encontrará con “muchos ángeles y algunos
demonios”. La tenacidad ante las adversidades personales o profesionales y la
capacidad personal para reconocer errores nos harán superar metas y conseguir
logros.
Capacidad
de adaptación: durante la vida profesional de un
empleado público se encontrarán con diferentes tipos de personalidades y
equipos de trabajo. Muchas veces nos encontraremos prestando servicios en una
institución o departamento que nos hace modificar nuestras pautas de trabajo.
La capacidad de adaptación hará más fácil la consecución de los objetivo del
líder público.
El artículo está publicado en el Diario ABC. Leer aquí

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