Anoche mismo arranque mi ruidoso ordenador para (una vez más) darle una ojeada al último documental de Jon Sistiaga para CNN+ y Cuatro TV. Como es habitual, cada emisión de estos 50 minutos de reportaje coinciden con la más ardiente y polémica situación política nacional o internacional española. Ayer, el tema elegido por el equipo de REC (Reporteros Cuatro) abría de nuevo la brecha que (sin llegar a cerrarse por cura, se desinfecto por manipulación) se cerro/o cerraron hace ya unos cuantos años: la intervención española en Afganistan.Digo "intervención" para intentar no herir sensibilidades (que por cierto, se tomarón como lema del pancantismo o propaganda del "No a la Guerra", y se dejaron aparcadas hasta "nuevas órdenes"). A mi me gustaría decir "misión de guerra", pero me han enseñado desde muy pequeñito a "morderme la lengua" (llena de pequeñas llagas, en estos días). Si es una cosa o la otra (misión de guerra o de paz) dependerá (cómo ya comenté en el último post) de algunas ideologías; no de la mía, porque siempre he afirmado que nuestra misión tanto en Irak como en Afganistan era de apoyo militar. Aún así, este asunto queda bastante claro en el documental de Cuatro, que he de decir que, si nos encontraramos en sesión parlamentaria, rompería con la voluntad unánime de la línea de partido y pasarían a formar parte del transfugismo partidista).
Todo lo que en él se dice puede ser más o menos cierto, pero hay muchas veces en las que "una imagen vale más que mil palabras". España es objetivo de los talibanes, eso está claro. Pero no por ser españoles de izquierdas o de derechas ,sino por "ser infieles al Islam" (según palabras de sus "cabezas de turco", porque no son ellos los que dirigen las insurgencias).
Pues bien, cuando terminó el minuto 50 me vinieron a la mente muchas ideas:
-La primera y ya comentada, es que "España está en guerra contra el Islam".
-La segunda y más preocupante es que "los talibanes y su afiliación como tal está en peligroso crecimiento". Y eso preocupa mucho, sobre todo porque han pasado de ser el enemigo del pueblo a la esperanza del mismo.
-Y la tercera conclusión, aunque no sea de tipo cuantitativo, es que para la edición, diseño y montaje de este espacio, David Berianin (que por cierto hemos de reconocer que es el encargado en REC de esponer su vida en todos y cada uno de los reportages que Prisa emite en sus distintas televisiones), ha utilizado una película que en 2007 nos gustó mucho a tod@s los que adoramos y estudiamos la Ciencia Política "Leones por Corderos" . El Film muestra cómo ante cada muerte estadounidense le sigue un importante debate político (incluso mientras estos agonizan, diría yo). Aún así, nadie (políticos, estudiosos estadounidenses, periodistas ni población civil) hace nada para evitarla.
Sin lugar a a dudas, son muchos los Estados que han de proponerse un debate intenso y enriquecedor sobre los pros y los contras que pueden producir (y continuan haciéndolo) las intervenciones en los conflictos bélicos del cercano oriente. Mientras que la morfina cura las heridas al otro lado y los talibanes crecen en número y calidad (entiéndase la calidad en formación militar y armamento) nuestros militares, vecinos en muchos casos, (Mueren dos guardias civiles y su intérprete en un "atentado premeditado" en Afganistán"), intentan cambiar la Historia afgana levantándose cada día soñando que pueden ganar la guerra contra Alá.
Alguien dijo que "Desde que se inventó la pólvora no hay nadie más fuerte que el otro", pero nuestro reciente pasado muestra cómo el miedo a la muerte y el valor del retorno a casa (junto a otros valores individuales comunes) rompen con esa línea de nuestro refranero español.
La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez.
Winton Churchill. 1874-1965. Político británico.

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