lunes, octubre 27, 2014

Hoja de ruta para la lucha contra la corrupción

VALENCIA, 17/10/2014.- La plataforma Pobreza Cero ha protagonizado una acción simbólica contra el fraude fiscal, los paraísos fiscales y la corrupción, hoy ante las puertas de la Delegación de Hacienda de Valencia. EFE/ Juan Carlos Cárdenas.

España está asumida en diferentes casos de corrupción de múltiples casos: bancaria, urbanística, política, empresarial,etc..Los españoles nos encontramos ante un fenómeno que, aunque ha existido siempre en nuestro sistema políticos y administrativo, se trata de un “cáncer democrático” que permanece oculto e implica la apropiación de recursos públicos para obtener beneficios privados, mediante más de una forma específica de comportamiento. Las expresiones de la corrupción comprenden conductas indebidas e ilegales por parte de funcionarios públicos (políticos o servidores públicos) y/o de actores privados que obtienen ganancias por el abuso del poder público.

Entre las cifras de la corrupción en España, destaca que, hasta febrero de 2014, hay casi 1.700 causas abiertas en diferentes órganos judiciales, más de 500 imputados en estos procedimientos y sólo una veintena cumpliendo condena en alguna de las cárceles del territorio nacional. En este sentido el Ministerio de Justicia del Gobierno de España  gastó más de 10 millones de euros en reforzar juzgados que investigan casos de corrupción en 2012.

Los casos de corrupción afectan a todos los niveles de la administración y las investigaciones en marcha salpican tanto a quienes han sido miembros del Gobierno -como los exministros Manuel Chaves, Magdalena Álvarez o recientemente el exministro popular Rodrigo Rato (por citar algunos ejemplos)-como a dirigentes autonómicos y numerosos alcaldes y responsables municipales.

En el año 2013, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) cifró en 1.661 las causas abiertas en los diferentes órganos judiciales españoles por delitos relacionados con la corrupción. Éstas afectan a tipos penales como la prevaricación, revelación de secretos, cohecho, tráfico de influencias, malversaciones, negociaciones prohibidas a funcionarios, blanqueo de capitales, apropiación indebida, fraude, estafa, falsedad documental y delitos contra el patrimonio histórico y contra el medio ambiente.

Pese a este abultado número de procesos, la cifra de personas que actualmente están en prisión cumpliendo condena es muy reducida, sobretodo debido a la dilatación de los procesos judiciales, que en muchos casos son muy amplios y su investigación abarca un amplio periodo de tiempo.

Según la OCDE (2008) es imposible identificar el “mejor modelo” para el diseño de instituciones anticorrupción. De acuerdo con esta institución , “la creación de agencias controladoras y la determinación de las herramientas para combatir este fenómeno responden al contexto de cada país, las condiciones legales, administrativas y culturales de cada país”

Durante las últimas dos décadas, la necesidad de contar con instrumentos de medición para generar un diagnóstico sobre el fenómeno de la corrupción, entender sus causas y medir sus impactos; así como valorar la efectividad de las políticas anticorrupción, ha sido creciente. Se han registrado esfuerzos importantes en el diseño de metodologías para apoyar el proceso de evaluación y toma de decisiones sobre el fenómeno.

El surgimiento de Transparencia Internacional (TI) y la publicación del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) son muestra de ello. Bajo la premisa de “Si lo queremos mejorar, lo tenemos que medir”, comenzó el surgimiento de indicadores que buscaron aproximar el fenómeno de la corrupción desde diferentes ángulos, con la finalidad de entender sus costos, sobre todo, en el crecimiento económico de naciones en desarrollo y en las perspectivas de mercados emergentes.

En este sentido, según el último Índice de Percepción de la Corrupción 2013 de Transparency International el abuso de poder, los acuerdos clandestinos y el soborno continúan devastando a las sociedades en todo el mundo.

El Índice de Percepción de la Corrupción se basa en la opinión de expertos sobre la corrupción en el sector público. Las puntuaciones de los países pueden ser positivas cuando existe un amplio acceso a sistemas de información y normas que regulan el desempeño de quienes ocupan cargos públicos, mientras que la falta de rendición de cuentas en el sector público, sumada a instituciones públicas poco eficaces, son factores que deterioran estas percepciones.

España ha mostrado un claro descenso en el IPC 2013, dado que en 2012 había obtenido una puntuación de 65, y el puesto número 30 entre los 176 países analizados, y en el último IPC obtiene una puntuación de 59 (6 puntos inferior) y ha descendido 10 puestos en el citado Índice, quedándose en el puesto número 40 del ranking global.

Las razones de este descenso son muy complejas y el lector de este artículo las conocerá en el próximo paper que presentaré un congreso internacional en el que participaré en próximo mes de noviembre 2014 en Valencia

Pero TI no es la única organización encargada de evaluar la corrupción en el mundo. El número de índices enfocados en medir la corrupción y, por extensión, la gobernabilidad, ha crecido de manera exponencial en la última década. Por ejemplo, se cuenta con: el Índice de Percepción de la Corrupción, el Índice de Fuentes de Soborno (Transparencia Internacional), los mecanismos de seguimiento a las Convenciones Internaciones Anticorrupción, el Índice de Integridad Global (Global Integrity), los Indicadores de Gobernabilidad Mundial (Banco Mundial), y otras mediciones que se acercan a la corrupción de manera indirecta a través de la competitividad, el ambiente de negocios, las libertades económicas, la transparencia y la rendición de cuentas financiera, entre otras (PNUD, 2008).

En España, la Universidad de Las Palmas (ULPGC) cifró en 40.000 millones de Euros el coste de la corrupción en España (2013) El trabajo, desarrollado por investigadores del Instituto Universitario de Turismo y Desarrollo Sostenible (Tides), se basa en un método de estimación del coste social de la corrupción a través del análisis de su impacto sobre la calidad de vida de los ciudadanos. Con esta nueva metodología "la corrupción nacional es mucho mayor que la reflejada por las estadísticas oficiales y en el Índice de Transparencia Internacional".

Los investigadores de este estudio destacaron que, “aunque la corrupción es uno de los problemas que más preocupa a los ciudadanos españoles, detectarla y perseguirla es una tarea extremadamente complicada, entre otros motivos, por la dificultad de su medición".

A continuación, se presentan algunas consideraciones, a modo de consejos politológicos,  sobre la “HOJA DE RUTA” a seguir por el gobierno español en la materia:

1. Comprender  los efectos entre la convergencia de la rendición de cuentas y el combate contra la corrupción.
En la lucha  contra las conductas corruptas, y sus prácticas relacionadas, persiste una falta de interconexión entre los mecanismos que potencian  los controles de la rendición de cuentas y los que encienden los mecanismos anticorrupción. En el día de día de las administraciones públicas españolas dichos instrumentos promueve gobiernos más responsables (acountabbility) a las necesidades ciudadanas y obligados a justificar las decisiones de política general o municipal, así también, a ser más eficientes en en la provisión de gastos para bienes y servicios públicos.

2. Construir un sistema firme, integrado, sólido y creíble de control contra la lucha de la anticorrupción.
Está en juego no tan sólo el fortalecimiento y sustentos de las estructuras del estado sino la credibilidad y confianza de los ciudadanos en las institudiciones democráticas y el sistema político establecido (establisment político). Se han de crear por ello agencias que combatan este “cáncer democrático” y que cuenten con unas postadas de coordinación e instrumentos de fiscalización sólidos y consensuados. El diseño mismo de la estrategia de combate a la corrupción en cualquier país debe buscar repartir las funciones de prevención, evaluación, fiscalización, investigación y sanción en diferentes organismos, elegidos bajo prámetros de independencia y jerarquía legislativa (nunca ejecutiva). Ello hará mella en la eliminación  del abuso del poder público de manera más efectiva, eficiente y coherente.

3. Promover una cultura de acceso a la información y mayor transparencia en los asuntos públicos que abarque a los tres Poderes del Estado
Hasta ahora, las exigencias de transparencia y los mecanismos de rendición de cuentas a nivel estatal, en la mayoría de países iberoamericanos,  se han concentrado, principalmente, en la capacidad de actuación del  poder ejecutivo. No obstante, existen retos para que el poder legislativo y judicial se inserten también en la cultura de rendición de cuentas. El Congreso de los Diputados todavía no se consolida como una institución profesionalizada y articulada a los mecanismos de rendición de cuentas y de acceso a la información (aunque poco a poco está cumpliendo con nuevos indicadores de evaluación y publicidad activa).Por poner un ejemplo, en la Comunitat Valenciana (en concreto en sede parlamentaria de Les Corts Valencianes) se han dictado varios fallos judiciales (interpuestos, en su mayoría por Esquerra Unida) que han reflejado la dificultad de acceder a información y documentación en manos de la Generalitat Valenciana, amparándose esta en cláusulas de confidencialidad en los contratos.

Es fundamental, por tanto, que los tres poderes del estado, sean sometidos, por igual, a los mismos criterios de rendición de cuentas que el Ejecutivo para que la estrategia de combate a la corrupción sea más efectiva y contundente. Para reducir la incidencia de la corrupción, es necesario un mejor diseño legal que incorpore normas y procesos que acoten la discrecionalidad del poder público y promuevan una verdadera transparencia pública. Por otra parte, la transparencia y acceso a la información debe servir para generar información útil sobre el actuar público. De ello dependerá  que consigamos evolucionar en la evaluación del potencial del aparato del Estado para combatir los diferentes casos de corrupción público-política de España .

4. Incidir en la importancia de los gobiernos locales en la estrategia de combate contra la corrupción.
Actualmente, las entidades locales son objeto de escándalos de abuso de la función pública. Los casos de corrupción urbanística han llenado miles de páginas de prensa desde que comenzara la crisis en España en 2008. La construcción de sistemas de rendición de cuentas en los niveles de gobierno locales ha avanzado de forma lenta y, sobre todo, ha enfrentado resistencias importantes por parte de funcionarios y élites locales que se oponen a la ruta de modernización administrativa en Comunidades Autónomas y entidades locales. La inserción de los gobiernos locales en la dinámica de la rendición de cuentas es condición necesaria par el éxito de la estrategia nacional anticorrupción.

5. Promocinar una mayor participación de la ciudadanía en el monitoreo del la actividad del gobierno.
La participación de la sociedad civil en el monitoreo gubernamental es vital para el combate a la corrupción. La transparencia y la rendición de cuentas como mecanismos de control al poder son útiles en la medida en que sirven al ciudadano para mejorar el funcionamiento de las políticas, los programas y los servicios más cercanos a su comunidad, ciudad o región. Mientras existan ciudadanos que activen mecanismos de vigilancia (activistas) y de rendición de cuentas que sometan al escrutinio la acción pública, los gobiernos tenderán a ser más responsables a las demandas, más eficaces en el accionar público y menos corruptos en su actuar. A día de hoy ya son decenas los proyectos de este tipo en nuestro país encabezamos por fundaciones o asociaciones sin animo de lucro. De su “buen hacer” dependerá que continuamente se creen y actualicen indicadores que evalúen y controlen de cerca la actividad gubernamental. Quizás otro de los mayores retos en este punto será insertar a la sociedad española en una cultura de respeto a la legalidad y a la autoridad pública..

Relacionado con ello y de máxima actualidad es el I Congreso Internacional sobre Calidad Democrática, Buen Gobierno y Lucha contra la Corrupción que desde la Universidad CEU-Cardenal Herrera y la Asociación Valenciana de Politólogos-AVAPOL han puesto en marcha parta finales del mes de noviembre de 2014 en la ciudad de Valencia. Durante mi mandato como presidente AVAPOL (2012-2014) nuestro compromiso contra la corrupción siempre ha sido una de las líneas académicas que hemos desarrollado y con estos congreso se intenta promover y promocionar buenas prácticas a aplicar en las diferentes administraciones públicas. Pequeños hechos que pueden hacer cambiar el mundo en el que vivimos.

ARTÍCULO PUBLICADO ORIGINALMENTE EL PUBLICOSCOPIA 
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