Por el camino encontré las direcciones, tras la huella que levanta la razón de una persona que no quería seguir siendo esclavo del maldito humo. El sendero era largo, interminable, pero cuando menos te das cuenta va acabando, se va estrechando y a lo lejos puedes ver como reluce una nueva vida.
Tras las heridas que se sufren en este viaje, la única cura eran sus besos y su amor, y la dulzura de sus labios y su voz…No era por azar que aquella decisión la tomara un 29 de abril de 2009. Todo estaba meditado y pensado para que cada 29 fuera una fecha muy especial.
Me parece poco tener que aprender a vivir sin ese pequeño (pero maligno) vicio mundial, sobre todo porque lo difícil ha sido aprender a dejarlo. He salpicado a todos los que estaban a mi lado, incluso he arrojado lo peor de mi, pero he ganado mil y una cosas, difíciles de describir.
Ahora soy capaz de contemplar y mirar fijamente a sus fieles adictos sin sentir nada más que la fuerza que desprende su olor repugnante.
Una vez, lo esperaba todo y fracasé..Pero acabé por no ser tan frio y radical, y atar mi decisión al destino. Ese día, el tiempo soplaba de levante, y la luna era menguante. Esta vez yo era el mendigo, y cuando el alba se vistió de corto, ya no había rastro ninguno que rememorara ese tiempo vivido. El cielo estaba nublado, con estelas de humo, pero los ángeles que por allí surcaba iban alejando la estela del cancerígeno tabaco.
En el aire se nota la ausencia del que fue, un camino bien marcado, imborrable al parecer. Que se marchara de mi lado es un símbolo del destino, al menos eso dicen los que vieron en su día su cielo esclarecer.
No concibo ni comprendo que pueda ser verdad, que todo siga igual, pero ya han pasado 365 días de abstinencia y ello no significa más que mucho tiempo deseando vivir sin esa dependencia…
Las miles de preguntas que no podía responder se unifican en la frase-tópica universal de que “Poder es Querer”.
Hoy, 29 de abril de 2010 no es más que un día más en el calendario romano, pero sin lugar a dudas para mí supone mucho más de lo que puede dar cualquier otra decisión. Eso sí, sin tod@s ell@s no hubiera sido posible este sueño, por ello MIL GRACIAS a los que me han ayudado, soportado, ilusionado, empujado y apoyado a cruzar este camino.
Pero además, mi alegría hoy es doble, porque por muy lejos que estemos y por más trincheras que crucemos, cada día estoy más convencido de que las batallas sin tí serían guerras eternas nunca acabadas.
Hoy me atrevo a decir que no pasaría ni un minuto sin tí.
“FELIZ ANIVERSARIO LORE”
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